Historia de Dubrovnik

Historia de Dubrovnik

Los orígenes de Ragusa se remontan al siglo VII. Descubre la apasionante historia de esta ciudad del Adriático que ha sobrevivido al dominio de Venecia, a los bombardeos de 1991 y se ha convertido en un importante núcleo turístico hoy en día.

Las primeras menciones a la antigua ciudad de Ragusa (hoy Dubrovnik) aparecen en el siglo VII d.C. Sin embargo, en las excavaciones recientes se han hallado joyas de la Edad de Hierro y monedas griegas del siglo III a.C. que prueban los asentamientos previos en la zona. Todos estos hallazgos se encuentran en el Museo Arqueológico de Dubrovnik.

Orígenes de Ragusa

A principios del siglo VII, una colonia de la antigua ciudad romana de Epidauro huyó de los ataques eslavos en esta zona del sur de Grecia y se refugió en la isla de Laus, que en romano significa “la roca”. Los habitantes de esta nueva ciudad pasaron a llamarse “lausaiaoi”, que más tarde derivó en Ragusa.

Con el tiempo, los pueblos eslavos de los Balcanes fueron llegando a este nuevo núcleo en el mar Adriático y la mezcla de lenguas dio lugar al término Dubrovnik, que significa “bosque de robles”

Bajo el dominio de otros imperios

A partir del siglo IX, Ragusa pasó a estar en la órbita del Imperio Bizantino, aunque gozando de libertad y cierta independencia. Así, la ciudad creció hasta convertirse en uno de los puertos más prósperos del Adriático. En esta época se construyeron edificios tan simbólicos como el Palacio del Rector, la Gran Fuente de Onofrio y el Palacio Sponza.

Durante casi cuatro siglos, Dubrovnik ganó importancia sobre el resto de las ciudades de la Costa Dálmata, por lo que sus enemigos crecieron a medida que la ciudad lo hacía. En el siglo XIII, se empezaron a construir las murallas de Dubrovnik para proteger a la ciudad de posibles ataques externos que no tardarían en llegar...

La principal competidora de todas las potencias marítimas de la época era la poderosa Venecia, clave en las rutas comerciales del Mediterráneo. Tras haber conquistado otras ciudades cercanas, Venecia invadió Dubrovnik en 1205.

Con el objetivo de mantener el control comercial y político, Dubrovnik aceptó la imposición de un obispo y adoptó el italiano como lengua oficial. Mientras Hungría y Venecia se enzarzaban en una fatídica guerra, Dubrovnik siguió su expansión por el Mediterráneo hasta que en 1358 se liberó por completo del dominio véneto.

La era dorada de Dubrovnik

La paz duró poco tiempo en la “Perla del Adriático”. En 1364, las tropas turcas intentaron anexionarse Ragusa pero, gracias a los hábiles diplomáticos de la ciudad, Dubrovnik y el Imperio Bizantino firmaron el primer tratado entre un estado cristiano y uno musulmán. Paz a cambio de un tributo anual, así nació la República de Ragusa.

Resulta increíble que esta pequeña ciudad saliera victoriosa de la lucha de intereses entre Oriente y Occidente. A partir de ese momento, la antigua Ragusa rivalizó con otras grandes potencias italianas y llegó a reunir una flota de doscientos barcos. Esto, sumado a una moderna forma de gobierno, hizo que Dubrovnik fuera apodada “la Atenas del Adriático”.

Tal era la fama de su marina, que la tripulación que acompañó a Colón en su primer viaje a América contó con dos marineros llegados directamente de Dubrovnik.

Durante este periodo, la ciudad de Ragusa forjó el lema que le acompañaría a lo largo de su historia: Non bene pro toto libertas venditur auro, “la libertad no se vende por todo el oro del mundo”

Fin de la República de Ragusa

El mayor desastre natural de la historia de Dubrovnik fue el terremoto de 1667, que mató al 40% de la población y causó estragos irreparables. Muchos de los edificios románicos y góticos que caracterizaban Dubrovnik fueron destruidos durante el terremoto y la ciudad adquirió el aspecto barroco que presenta hoy en día.

Cuando la ciudad comenzaba a recuperar el esplendor perdido, las tropas de Napoleón llegaron y pusieron fin a la República de Ragusa. Tras la caída del imperio napoleónico y el Congreso de Viena, Dubrovnik se convirtió en el Reino de Dalmacia, dependiente del Imperio Austrohúngaro. Ya en el siglo XX, Dubrovnik se libró de los ataques de las dos Guerras Mundiales, pero no escapó a los bombardeos de la horrible Guerra de Yugoslavia.

De la guerra a la actualidad

El Reino de Yugoslavia permaneció en paz hasta que estalló la guerra en 1991. La declaración de independencia de Croacia no gustó a serbios y montenegrinos, que atacaron duramente el país vecino. Los bombardeos de Dubrovnik de 1991 fueron el peor ataque de su historia, destrozaron edificios históricos y mataron a civiles durante los seis meses de asedio.

La Unesco declaró a Dubrovnik ciudad Patrimonio de la Humanidad en peligro hasta que, en 1998, recuperó parte del esplendor de su patrimonio. Hoy en día es posible ver huellas de estos ataques en las murallas, en Stradun y en otros lugares de la ciudad. El Museo de la Guerra de la Independencia expone objetos empleados en la guerra y ofrece una explicación cronológica de este terrible episodio de la historia de Dubrovnik.

En la actualidad, Dubrovnik es un importante destino turístico y se ha convertido en una parada imprescindible de los cruceros que surcan el Mediterráneo. Además, gracias a la exitosa serie Juego de Tronos, en los últimos años miles de fans se han acercado hasta “la Perla del Adriático” para ver los escenarios originales de esta superproducción.